Uno de las rasgos más coloniales (y por ende de herencia latina) que tenemos en todas las ciudades del país, son los arcos, que en algún momento fungieron como paso, para indicar la entrada a una ciudad, aunque ahora estén en pleno centro de las ciudades por el crecimiento que han tenido todas.
Lo particular de ésta es la efige que tiene hasta arriba, como si estuviera resguardando la hermosa Zapopan y topando quién entra y quién sale. Fiscalizando a la banda y pasándole cuentas a Dios.
Casi siempre funciona como punto de reunión, puesto que difícilmente alguien podría no ver la tremenda estructura si quedas de verla en el centro. Pero, bueno, hay casos, me consta... Pero ya el arco no tiene nada que ver con esa situación. read more