Justo cuando pensé que me había librado de todas las labores socialités que mi tía me encomendaba en Puebla, me di cuenta de que algo tengo con las señoras de la crema y nata que término acompañándolas en sus haberes de damas de sociedad. Y bueno, pues la mamá de Mel, cuando me ve desocupado por las mañanas, reposando las copas de la noche anterior, amablemente se acerca a invitarme a comprar regalitos, visitar a la tía o desayunar con "los Arango", "los Corcuera" o quien toque ese día. Melisa y el señor Melisa siempre se ríen de mi inquebrantable disposición para cada invitación.
Antes de ir hacia "la presentación" (costumbre católica que me recuerda al Rey León)'del sobrino de la hija de la hermana de la amiga (o una relación similar), pasamos aquí a comprar "ropita" para un bebé desconocido e imaginario. Tienen una variedad tremenda, pero la verdad es que sus consejos de compra no son lo más útil (que tampoco cooperábamos nosotros mucho con nuestro bebé de humo) porque te remiten a las etiquetas, pero bueno, supongo que así funciona cuando el sujeto de regalo está tan borroso.
Al final le atinamos a la edad y al tamaño, nomás que no conocíamos a nadie (yo menos) y casi sólo dejamos el regalo y nos fuimos, pero eso sí, qué bien quedó la familia Melisa. read more