En una esquinica, a unos 10 minutos de la estación de Sants está este restaurante pequeñajo que por lo que me comentó mi colega de Barna siempre se llena rapidísimo. Nosotros pedimos mesa y nos fuimos a dar una vuelta por un parque que hay por allí al lado.
Servicio veloz, buena calidad, presentación cuidada y un precio razonable. Tomamos rollitos, gyozas, curry de pato, pad thai, arroz blanco y bebidas a 20€ por cabeza. El curry rojo estaba impresionante y se notaban sabores de los cacahuetes, la piña, la piel crujiente del pato. Y el Pad Thai estaba bien, sueltecito. read more