Siempre que leo "Rubén" en un local me da harta confianza, porque me recuerda a mi cuate cervecero que nunca me ha decepcionado, y sí eso lo combinas con que venden carne asada, ¿qué podría salir mal?
Pues todo. Todo salió mal.
Para empezar, yo había quedado de ver aquí a mi amigo Pipe, que estaba indignadísimo porque no lo invitaron a la última parrillada en casa de Melisa, entonces yo prometí resarcir el daño por medio de alguna rubenesca coincidencia. Nunca llegó.
Como quiera, decidí quedarme a comer, porque pues ya estaba aquí. Adentro me encontré a una chica con la que salí alguna vez, pero que a la tercera cita me confesó que estaba a punto de casarse con un treintón (mentía, por supuesto) y no la había vuelto a ver desde entonces.
Adentro, estaba instalada con un caballero más chico que ella, pero que comía sin parar. Me invitaron a sentarme, y como no había otra mesa desocupada más que juntó al baño, accedí. Pésima decisión.
Probé una mordida de una carne deliciosa, en una tortilla recién hecha, con la salsa más picosa en mucho tiempo, pero al poco tiempo ellos empezaron a discutir, tiraron sus aguas de jamaica encima de mi plato y yo, para evitar la incomodísima situación, me salí del lugar. Por lo menos que ellos pagarán la cuenta...
Lo poco que pude probar estaba buenísimo. Garantía Rubén. Nomás no se sienten con sus exes. read more