La cornelia me da igual. Me parece un café como cualquier otro. Fresón, sin alma y de sabor pues ni malo ni excelso. Aquí viene mucho fresa a platicar. Eso es algo malo para mi porque estos chicos tienen la característica de gritar mucho mientras platican y sus risas son muuuuy escandalosas. También cada que llega un nuevo integrante a la mesa se paran efusivamente a festejar. La verdad, yo que cuando salgo a cafés es porque quiero leer un rato, me meto tanto en la historia que cada muestra de emoción por parte de mis vecinos me saca un saltito y un susto que preferiría no vivir. He venido dos veces y espero no haya una tercera. read more