Sería el colmo que en León, al ser una ciudad que se dedica a la piel, no hubiera muchos y buenos lugares para la reparación de artículos de piel.
Sí los hay, no tantos como lugares de comida pero los hay y lo que nos dijeron es que al ser oficios de generación en generación son muy buenos y confiables.
Me gusta viajar ligero. Es lo mejor, así es más fácil moverte y si compras souvenirs no regresas tan cargado. Por esto fue que sólo llevaba unas botas y unos tenis. Las botas son de piel, de esas que te llegan al tobillo. Me gustan porque quedan casi con cualquier ropa. Ya se imaginarán a dónde voy con esto, así es, la suela de anfrente comenzó a despegarse, no eran tan buenas y en lugar de estar cocidas estaban pegadas. Y como no quería gastar en botas para mí y nos habían dicho que reparaban dejando las cosas como nuevas quise probar qué tal.
Las llevé con Don José, las vió y me dijo que le dejara el par. Sin experiencia alguna pensé que era para que el pegado le quedara igual y no se notara la diferencia. Al siguiente día fui, muy rápidos aparte, y mi sorpresa fue que despegó ambas suelas y las coció. Quedaron para muchas caminatas más y como lo coció parejito hasta se ven mejor.
Me gustó todo. La rapidez, el precio, el trato, la calidad. Esos leoneses sí que saben de pieles. read more