El Alquimista es un clásico de Salamanca. Pero también los clásicos se pueden renovar. Han cambiado por completo el local, el estilo y la decoración. Ahora se ve un sitio más espacioso, más moderno y lleno de detalles: estilo ecléctico en la sillería, cubertería de plata, adiós a los anticuados manteles... Lo han cambiado todo menos la relación calidad-precio, que sigue siendo probablemente la mejor de la ciudad, y el servicio atento y educado de siempre.
Pido el menú degustación para no andarme preocupando: que el chef me ponga lo que considere mejor (en sitios como este se puede uno fiar).
Comenzamos con un chupito de gazpacho a modo de aperitivo. Breve, pero no deja de ser un amuse bouche. Me quedan por delante cinco platos.
Continuamos con el foie a la sal con anchoas y aceite de trufa. Se acompaña de tostas para untar y me parece un buen comienzo, no sólo por la combinación de sabores sino por la mesura a la hora de plantearlo. Es un plato completo, pero consciente de la envergadura de lo que va a venir después.
Le siguió la papada ibérica con mejillones en escabeche. Se trata de una combinación sorprendente: con un punto picante, mezcla diversos sabores fuertes sobre una papada tierna y casi diría que esponjosa.
Al llegar el tataki de bonito con pesto de queso de oveja empiezo a sentirme lleno, pero me consta que es un clásico de la casa al que no se puede renunciar, aunque me da miedo lo que pudiera venir a continuación pues el chef tiene fama de excederse en los platos de carne.
Y, en efecto, hace honor a su reputación: me presentan un contundente lomo de vaca que estoy tentando de declinar de no ser por el excelente punto de la carne. read more