Siempre es necesario un balón de fútbol para ese momento de la peda en que ya sacaron las chelas pero todavía no se junta suficiente banda para echar la bohemia. Pero, para variar, el hawaiano, con su característica intensidad cuando no está echado en una silla, le dio una patada que lo voló y nomás escuchamos cómo se reventaron los vidrios de una iglesia.
Pasamos unas cuantas semanas de luto, reprochándole en cada ocasión haber hecho esa desgraciada gracia, entonces un día como a las 2 de la tarde, antes de caerle a casa de Marco, el hawaiano me dijo que lo acompañara a esta tienda.
Cuando entramos todas las paredes estaban tapizadas de playeras futboleras a excelentes precios y conseguimos el balón (uno bueno, aunque no de marca famosa) en 80 pesos.
Hoy seguimos usando ese balón (al ratito, de hecho, otra vez) y el hawaiano y yo nos compramos las playeras de Argentina (él se cree Messi y yo, obvio, Maradona) por un precio mucho menor de lo que las hubieramos encontrado en una tienda más grande. read more