Tal como lo ves, no es un bar cualquiera. Ni siquiera un bar cualquiera. No es un sitio cualquiera.
Para empezar, la sensación que da cruzar la bardita y pasar por la diminuta puerta es como de estar entrando a una casa de caricatura o programa noventero gringo, en donde "todo puede pasar", hasta que te la pases extremadamente bien.
La curiosidad del sitio es, para empezar, los nombres de los cocteles que te ofrecen. Te apuesto que no vas a poder ubicar ninguno que ya conozcas (a menos que hayas venido antes, obvio). Pero no sólo eso, si no que el chiste está en que puedas ponerte creativo y armar el tuyo propio.
Por ejemplo, yo, con el recuerdo de una bebida que contaba mi tío que le enseñó un afamado político, me animé a usar Jagger de base y adicionarle tantos colores como embriagueces fueron posibiles a través de tequila, ron y jarabes de todos colores. Empalagoso, pero alucinante (casi literal)
No esperes un sitio barato (tampoco demasiado caro), especialmente si te pones igual de creativo que yo; y trae la mente bien abierta para no espantarte ni de los nombres ni de las combinaciones. read more