En mi afán de reivindicar la tradición inoportuna de querer que tengan justo lo que se antoja, en el momento exacto que te dan ganas, en el sitio donde sea que te encuentras, entré a preguntar si tenían "Glorias", mi dulce favorito.
Los celos fruncidos no se hicieron esperar, porque habiendo tanto dulce tan poblano llamado "Santa Clara" esto y "Santa Clara" aquello, yo entré a preguntar con nostalgia norteña.
No les di ni chance de contestarme, porque antes de que lo hicieran yo ya estaba babeando entre gomitas de "dientes" y camotes fresquecitos.
De todo hay, y si no llevas bolsa suficientemente grande o andas de ecologista o de flojo puedes comprarte ahí mismo una piñata y rellenarla de una vez. read more