Yo no sé qué es más grande, si el edificio dominguero que se aventaron para hacerte creer que estás en la playa (a los 2160 metros sobre el nivel mar de la ciudad de Puebla) o la enorme y cansadísima carta con algo así como 200 platillos, que la verdad no terminé de contarlos ni tampoco de leerlos.
La verdad es que mis amigos y yo nos fuimos a lo fácil y, con demasiada hambre para ponernos a leer, pedimos una parrillada de mariscos a la diabla. Los primeros 15 minutos de espera fueron los normales que uno puede tolerar mientras huele y ve pasar platillos hacia las demás mesas, los siguientes 15 minutos ya no fueron normales y empezamos a insistir haciendo eco de nuestros sonidos gástricos, después perdimos la cuenta del tiempo.
No sé si fue porque percibimos como un triunfo tener el plato en la mesa, pero especialmente los camarones estaban deliciosos.
Si vas ten mucha paciencia y come algo antes de salir de tu casa, porque te van a hacer esperar y así como se tardan te cobran. read more