¡Nombre! es que Luchito, si sabe donde perder la dieta.
Vino a visitarme en el puente y continuaba con su -Soy vegano Juanito, soy vegano, pero te voy a llevar a unas pizzas, ¡qué cómo te van a gustar!
Fuimos a la casa de las monas pué, y que me vuelvo loco con la carta. Quería toooodo, pero donde ya me pude decidir por fin, fue cuando vi que tenían ¡Pizza de pastor! ¿ Están de acuerdo conmigo que eso es de Dios? Hasta Luchito se persignó, le pidió perdón a los puercos y que pide una igual. Cada uno con su pizza grade. Luchito y yo nos hicimos amigos porque entendemos que la comida no se comparte.
Por fin llegó la pizza, después de 14 minutos que parecieron eternos. Partimos la primera rebanada, decidimos no ponerle condimento y dar el primer mordisco así. -mmmm- gimió Luchis, -mmmm- gemí yo al segundo. Éramos dos mejores amigos haciendo el amor con la boca en la mesa de las monas. El pan crujía cada que lo tocaba el diente, el queso se derretía solito en la boca, el pastor soltaba poco a poco su sabor. Imposible no comer a grandes hincadas.
No sé cuanto tiempo pasó, pero al final, nos volteamos a ver con rostros satisfechos y enamorados. read more