En épocas preparatorianas mi hermana no paraba de tejer y tejer bufandas en un telar que creo que se llama "maya". Es uno que no lleva agujas en el proceso, sino unos clavos en donde se va enrredando el estambre, mucho estambre.
Un día íbamos de paseo por esta calle y vimos una tienda llamada "Mariana", inmediatamente yo empecé a cantar: "¿O peor aún, fue Mariana, si fue ella quien te lo propuso...?". Mi hermana más bien se asomó y encontró muchísimas variedades que nunca había visto, en colores, texturas y formas de hilos, aunque algunas otras eran las mismas de siempre, "las clásicas", pero más caras que de costumbres.
Hay todavía muchas bufandas pendientes para el invierno, nunca nos verán con la misma dos veces. read more