Hay cosas horribles que le pueden hacer a UNO y darle un pastel malo el día de su cumpleaños. Eso si es quererte arruinar el festejo. Por eso tienes que ser muy cuidadoso de donde comprarlo. Nonina´s por ejemplo, yo lo tengo vetado desde que probé una gelatina que sabía a agua y un pastel de merengue que estaba más duro que mis magníficos muslos. Sin embargo, el otro día fui a comprar otro pastel ahí porque era el cumpleaños de mis amigos a los que denomino "los changos". Cuando estamos juntos nos comportamos como primates y no utilizamos aquello que los humanos llaman razón. Era cumpleaños de Esteban y me tocó llevar el pastel. Sabía que ese pastel no terminaría masticado por nuestros afilados dientes, si no más bien estrellado en la cara del festejado y después en las de los demás invitados, el piso, las paredes y probablemente el perro. Necesitaba un pastel que no doliera tanto desperdiciar.
Compré uno de chocolate con doble chantillí que como ya llevaba dos días me salió más barato. "Estás son las mañanitas, que cantaba el Rey David..." A un segundo de cumplir con lo planeado tocaron el timbre. Eran la mamá y la abuelita de Esteban, llegaron de sorpresa sólo para partir el pastel. Nunca me había sentido tan arruina cumpleaños. read more