Yo, soy fan de los masajes, y yo, dejé a mi masajista oficial en el Df, así que algo tenía que hacer: pagar porque me hicieran masaje. Mi tía me contó de este nuevo lugar que abrió hace poquito y me dijo que tenían unos descuentos. Mi tía me dejó uno de sus pases de invitado y que me lanzo.
Puffi de los puffis, me sentía como fantasma cuando salí de ahí, sentía que no tenía cuerpo, me sentía relajado, como enamorado. Le hablé a mi tía porque ese estado no lo podía arruinar tensando mi cuerpecito otra vez con la bici. Sentí que a la masajista le costó muchísimo deshacer esos nudotes de mi espalda. Mi tía llegó rapidísimo "¡Juan! Te di el pase para que te metieras a la máquina de bronceado! ¿qué te hicieron? Traes cara de tarado".
Se los recomiendo, en otra ocasión será el bronceado read more