Este espacio religioso podría gustarme de no ser porque siento que la mirada de Juan Pablo II abarca todo el terreno, te vigila y casi te juzga.
En lo personal, él es uno de los personajes menos gratos de toda la iglesia católica, y la verdad es que me conflictúa mucho que la gente de verdad lo considere una buena persona, tanto como para hacerlo modelo de vida y santo...
Como quiera, el templo en sí es muy atractivo, ya que tiene un particular estilo, no enmarcado por completo ni en el barroco ni en el neoclásico, por aquello de ser de las postrimerías virreinales.
Adentro, las esculturas de santos no son de esas que hasta dan miedo, pero por supuesto las palmas se las lleva la Señora de Aranzazú, centro y eje de toda la construcción. read more