Un desastre. Operaron a nuestra perra y murió 8 días mas tarde. Cuando no estábamos seguros de atenderla con ellos, se tomaron el trabajo de comunicarse un domingo por la noche, demostrando mucho compromiso. Previo a la cirugía, jamás nos aclararon riesgos como derrames o acv por la anestesia. Una vez realizada la cirugía, mientras estaba en el consultorio despertando a la perra de la anestesia, me mandaron por whatsapp el número de cbu al cual tenía que hacer la transferencia. Cuando la perra reaccionó, la levantaron y la dejaron en el mismo lugar de espera (sin ninguna protección) donde están los otros perritos esperando para ser atendidos, entre ellos, uno que tenía infección en las patas. Preguntamos los cuidados post operatorios y lo único que nos dijeron fue que no se tenía que lamer, para lo cual me vendieron el collar isabelino y que la lleve de nuevo en 10 días para sacarle los puntos. 4 días mas tarde, la perra ya no comía ni se podía mantener parada. Se hacía pis encima y rengueaba. Consultamos a Marcela por este cuadro dos veces por whatsapp, a lo cual nos respondió que le demos más analgésicos y que la llevemos al día siguiente. Llevamos a la perra nuevamente a la veterinaria y lo primero que nos dijo es que "no tenía nada que ver con la cirugía", que lo que estaba pasando era que la perra tenía dolor de cuello y columna porque "era vieja", le dije que me parecía que no era así, que la perra nunca manifestó dolores de ese tipo ni la postura que estaba teniendo, pero de todas maneras insistió en que "no tenía nada que ver con la cirugía", que era dolor por la edad, le dio un inyectable y nos mandó a casa. Horas más tarde, la perra no sólo no mejoró, sino que empeoró. Volvimos a comunicarnos con Marcela, quien nos respondió que la llevemos nuevamente a la veterinaria al día siguiente, para hacerle estudios de sangre y "ver dónde estábamos parados" ya que aparentemente, el cuadro cambió de "tiene dolores de cuello porque es vieja" a "ni idea". Al día siguiente la perra ya no se podía levantar. Cuando lográbamos pararla, se mantenía a duras penas en una postura totalmente deforme, estaba con vómitos y hacía días que no comía. Volvimos a comunicarnos con Marcela, quien nuevamente por chat, nos indicó que parecía algo neurológico, tal vez un derrame. Volvimos a expresar nuestra preocupación y la única respuesta fue "Lamentablemente es tener paciencia mientras vemos evolución". Al mismo momento también nos comunicamos con el cirujano, quien nos recomendó hacerle varios estudios, y que a simple vista "podía ser un derrame o un acv consecuencia de la anestesia", cuando ya no había forma de trasladar a la perra porque no se podía levantar ni siquiera mover la cabeza y respiraba con dificultad. A la mañana siguiente la perra se nos murió en los brazos. Marcela nunca volvió a comunicarse con nosotros por teléfono como cuando no estábamos seguros de tratarla con ellos, ni después de la cirugía, ni después de informarle varias veces el malestar de la perra. Tampoco volvió a comunicarse el día después, cuando supuestamente debíamos llevarla a que le saquen los puntos. No fue hasta que nos comunicamos nuevamente con ella, un día después de la muerte de la perra, para dejar en claro nuestra opinión y descontento que intentó llamarnos por teléfono. Marcela Rodiño ahora desmiente toda la historia, agrega consejos que nunca existieron, como que nos dijo que la llevemos para ponerle un suero, y nos acusa de difamación con tal de no admitir que hubo negligencia. Definitivamente un lugar para nada recomendable. Lo único que les importa es sacarte plata, una vez que lo hacen, te dan la espalda. Se aprovechan del amor que uno tiene por sus mascotas. read more