Creo que pocas cosas, de lo que sea, nos gustan o disgustan siempre. Soy más de pensar que depende del ánimo que traigas, la compañía, el momento de la vida.. para que algo (comida, lugar hasta personas) te guste o no y que en cualquier momento puede cambiar. Como dice Mercedes Sosa, todo cambia.
Había un partido de futbol importante. A mí me gusta el futbol cuando involucra un ambiente festivo, por esto les decía lo anterior, no veo los canales de noticias para saber cómo va la tabla ni pongo fútbol cuando estoy solo pero cuando hablamos de partidos con picor... ahí estoy sin falta. Soy de los que organizan todo lo de alrededor. Esta ocasión no pude organizar nada porque no conocía ningún lugar buenazo para ir a verlo así que me dejé llevar.
Me llevaron al gallo salvaje... ¡auch!
Cuando llevábamos una media hr ahí pensé que si hubiera uno en el df sería una propuesta fuerte para ver partidos. Es del estilo de estos restaurantes/bares agringados donde hay chelas, alitas, margaritas, etc pero tiene algo especial. Y a mi parecer es que no es una cadena y pareciera que te están atendiendo a ti y a dos mesas más. Como si fuera un lugar pequeñito con un excelente servicio y cuando te da cuenta no es así. ¡Todos lo que andan trabajando andan en friega! pero cuando llegan a tu mesa, aunque puede ser que no se les haga mucho caso porque llegaron en el momento del gooooooool! llegan con una sonrisa y calma.
Por el precio también me gustó. No es barato pero tampoco gastas mucho. read more