Este 707 estaba al lado de mi cole, así que es imposible olvidarlo.
Cada mañana cuando camina hasta el colegio, que siempre llegaba tarde por que vivía a dos cuadras, pasabas por el 707 y sentías ese olor a medialunas recién hechas que te despertaba un hambre.
Cada mañana los veía cargar la camioneta llena de medialunas con muchas ganas de sacarme una. Pero la tortura no terminaba ahí, cuando salíamos de clases se veía la fila de madres o chicos para listos para comprar la merienda.
La particularidad de este local es que siempre, pero siempre te venden las medialunas calentitas, y es lo único que venden. Muchísimas medialunas.
Solo con entrar al lugar te agarra muchísima hambre. La verdad que en invierno son riquísimas, salir del cole con mucho frio y pasar a comprarse una media luna era la mejor.
La verdad que no hay mucho que yelpear sobre las medialunas, eran calentitas ¿qué más necesitas? Pero bueno había saladas y dulce. read more