El local es muy pequeño, pero cuenta con un par de veladores en el exterior para los desayunos y la primera cervecita a mediodía. Además, su amplia ventanilla facilita que los clientes soliciten la consumición desde la acera.
Clientela fija, los trabajadores de la zona.
He estado en un par de ocasiones y me sorprende que escatimen con la tapa de ensaladilla, que generalmente es la que más cunde en los bares. Lo mejor es que sirven montaditos hasta tarde, a las 16h todavía te lo ponen acompañado de sus papas de paquete, el de pringá está bastante bueno. Así que es mi bar comodín si la jornada laboral matutina se alarga más de la cuenta y no sé dónde acudir. read more