No hay duda que su fama de obligada visita no le ha llegado a lo tonto.
En esta increíble bodega, que no sólo es la más visitada de La Rioja sino que encima cuenta con el mejor museo del vino del mundo (según la ONU), podemos desde visitar su bodega (con cata incluida al final de un reserva y un crianza) y comprar sus vinos hasta darnos un paseo por su museo, tomar unas tapas en su bar o encontrar recuerdos bonitos (y caros) de la región.
He visitado muchas bodegas pero la estructura de esta y su adaptación a las visitas es increíble. La visita a la bodega lleva una hora (con cata incluida) y al museo una hora y media.
Vale mucho la pena incluso pagando los 15 euros por ambas visitas. Tras mi paso por allí, ahora puedo decir que por fin he aprendido algunas cosas sobre el vino read more