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From Jorge's review
Feb 20, 2017
El pasado sábado día 18 de febrero mi querida mujer y quien estas líneas escribe fuimos cenar al Can Pineda. Un restaurante que hacía mucho tiempo que queríamos ir pero que por motivos incomprensibles, y más después de la experiencia, siempre se nos resistía. De Can Pineda han salido el memorable Tres Porquets, el notable La Floreta y la Caputxeta, todos de la misma familia. A los tres anteriores habíamos ido en innumerables ocasiones así que con nuestra visita a Can Pineda, buque insignia de la familia, cerrábamos el circulo. A las 21 h, con reserva previa, nos presentamos en Can Pineda. Un restaurante fundado en 1.904. Que nos encontramos apreciado lector, pues un restaurante clásico, una tasca de las de toda la vida. Acogedor y con historia. Una ambientación que invita a la relajación, al disfrute y a la tertulia. Un restaurante donde disfrutar de la buena compañía, del buen vino y del mejor producto. La carta es de corte clásico, sin florituras ni añadidos absurdos. A destacar los platos fuera de carta. En Can Pineda se trabaja con el mejor producto de mercado, producto fresco y de calidad. Después de una divertida deliberación y de degustar un pequeño aperitivo de la casa que consistía en un excelente chorizo picante, la velada transcurrió por los siguientes derroteros. Gambas de Palamós para compartir. Aquí empezamos de derramar lágrimas de felicidad interior. Espectaculares, frescas y de un sabor sin igual. Una maravilla. Mi mujer se decanto por un rape con verduras. Un rape de diez. Cocción perfecta. Las verduras, que hacían las veces de guarnición, buenísimas, muy bien cocinadas. Si bien en cuanto a guarnición el plato estaba algo desnudo. Quien estas líneas escribe se decanto por una excelente lubina salvaje al horno con patatas y tomate. Un plato de escándalo. Un producto fresco y de mucha calidad. Mantequilla en la boca, sabrosa y jugosa. Aquí si que la guarnición estaba más a la altura del producto. Bañado por un Raimat Chardonnay. Un vino correcto, ligero e inofensivo, pero hizo su función sin molestar. Excelentemente bien servido. De postre. Bombetas de chocolate. Son las mismas que hay en Els Tres Porquets y en la Floreta. Apreciado lector, si no las ha probado y tiene intención de ir, son de obligada elección. Botella de agua para hidratar. Excelente pan con tomate. De diez. Dos cafés. Precio dos personas: 110 euros. Can Pineda, una casa de comidas con producto excelente. Un restaurante que merece la pena ir. Garantizado está que se come de maravilla. Carta de vinos extensa con variedad de precios. Servicio de la vieja escuela, profesionales, pero sin bromitas ni palmaditas ni falsas sonrisas, auténticos. Imprescindible reservar. Los precios no son nada baratos, valen dinero. Felices y satisfechos nos refugiamos bajo el calor que proporciona el hogar para tomar un gin tonic de Citadelle amenizado por el jazz de Michell Camilo. Señoras y señores, no lo duden, vayan a Can Pineda y disfrutarán. read more

