Realmente el nombre le queda bien al lugar, porque cuando uno entra enseguida se siente en un bar irlandés. El hecho de estar en una esquina medio alejado del circuito de bares de Palermo le da más la onda de "refugio". Es tranquilo y muy acogedor, pasan linda música y tienen cervezas artesanales que no son las mejores pero tampoco están mal. Lo mas lindo es la tranquilidad que se respira ahí adentro. Punto en contra: los baños son chicos e incómodos. read more