Cuando eres pequeño siempre pides muchas cosas para Reyes: una casita de muñecas (la conseguí), un perrito (nunca hubo suerte), una cama-casa (tampoco), un supermercado (Melchor me lo trajo), y cosas tan imposibles como un caballo....que obviamente jamás conseguí, pero tengo una amiga que sí. Ella tiene una finca, y mientras yo jugaba con mis Barbies ella cepillaba a su caballo. Puede sonar muy guay, y lo es, pero también ha limpiado más caca equina de la que os podéis imaginar, así que...hay que pensárselo dos veces.
Ella fue quien me habló sobre esta tienda, Equus, donde desde hace años va a comprar todo lo necesario para cuidar y montar a sus preciosos caballos: sillas (no os imagináis la de variedades que hay, yo aluciné bastante), bocados, ropa y calzado para montar, etc. Yo evidentemente me pierdo en esta tienda, pero ella va como pez en el agua, eligiendo aquí, probando allá....en fin, para los aficionados al mundo de la hípica es un gran tienda, eso sí, vale una pasta esto de tener caballitos eh, casi me alegro de que los Reyes no me lo trajesen. read more