Desde que abrió hace unos años se convirtió en una especie de cueva predilecta de la comida new age y gourmet-donde una milanesas con papas fritas son el enemigo- fidelizando clientes que migraron unas cuadras desde locales como Dandy o incluso Tabac. Todavía es novedad y sin duda tiene con que.
El local es una caja de zapatos, mínimo pero con onda. La modalidad es distinta, entrás, haces tu pedido en el mostrador donde podes ver que elegir, y te lo llevan después a la mesa. Pagas en el momento o te acercas vos antes de irte. Suele ser un poco embarullado, mas que nada los mediodías que con cinco o seis personas frente al mostrador ya es un despelote.
La comida sale toda en versiones de muestra, o sea, escasa. Es como para armar un plato con dos o tres opciones, como una tarta o sándwich con ensalada y gazpacho, o salmón con más de un acompañamiento. Para los tamaños que manejan, roza precios salados.
En la instancia dulce, sea mañana, mediodía o tarde, todo lo que sacan de esa cocina es mil puntos. La torta de ricota con salsa de frutos rojos, los scons. las mini tarteletas de frutas, el cheescake de maracuyá, los brownies o el crumble de manzanas, todos deliciosos. Suelo pedir lagrima en todos lados porque la acidez hasta de un café con leche me quema el esófago, pero acá viene especialmente cremoso y tranquilo. read more