Comida jueves de agosto dos personas.
Nos han recomendado por varias partes este lugar y encontramos el momento idóneo para visitarlo.
Proyecto sostenible y ecológico que lleva más de 20 años, llegamos y nos encontramos las vacas (en ese momento no caigo en que es lo que vengo a comerme...) justo al lado de donde aparcamos. El parking es gigaaaaante, vemos un arco por el que creemos que nos adentraremos en el restaurante.
Llegamos sin reserva y vemos que hay sitio de sobra, muchísimas mesas de madera distribuidas por todos lados. Nos atienden y rápidamente nos sientan, nos dan la carta y nos preguntan por la bebida.
Una caña y un bock (grande). Aparece un pan con una pinta estupenda dentro de una bolsa de papel.
Todo a compartir:
Empanada de maíz de mejillones y algas.
Muy buena, buen relleno. La masa de maíz es bastante quebradiza y es un poco difícil de comer pero está re-buena.
Tempura mar y montaña. La montaña estaba buenísima, la mar no nos quedó muy clara, parecía calamar. Crujiente, sin grasa de más, un vicio.
Ensalada Fogar.
Muy sencilla pero las verduras están de muerte, me encantó. Me la tiré por encima del vestido blanco también y el vestido también quedó contento.
Aquí lo importante son las carnes: Croca tenreira.
Viene ligeramente marcada con una piedra ardiendo y grasa para ir haciéndola. Rica.
Terminamos con un helado de physalis con chocolate, café y té.
Nos lo llevamos a la parte que tienen más para el copeteo. Monísima y super agradable.
Tras esto seguimos investigando todo, nos metimos a unos comedores con un bar bien agradables y bonitos, a una parte bajo tierra que parecía más destinada a eventos, rollo cuevas.
Antes de irnos decidimos dar un paseo y llegamos hasta sus enormes huertos.
Maravilloso entorno, genial filosofía, lugar a visitar sin duda. read more