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From Patricia's review
Nov 20, 2013
¿Por qué, cuando yo era pequeña, a lo máximo que podía aspirar era a un bic naranja o a un bic cristal? ¿Por qué me sentí una privilegiada cuando me regalaron un bolígrafo de 4 colores? ¿Por qué tuve que conformarme con una única marca de bolígrafo que se podía borrar, cuando ahora tengo de varias marcas? Con la cantidad de colores fluorescentes que tenemos ahora y que yo no sabía ni que existieran. ¿Por qué no nací más tarde y así hubiera podido disfrutar de tanta variedad en material escolar? Con tanta variedad, quizá me hubiera planteado repetir algún curso solo para poder estrenar material cada año. Sí, lo reconozco, el material de papelería tiene encanto propio, ya que me entra por los ojos con sus colores brillantes o su variedad de formas, aunque solo acabo comprando el imprescindible en cada ocasión. Folder no deja de ser una franquicia más, como cualquiera de la competencia, tipo Carlin o similares. Los precios son asequibles. En épocas de compra masiva de material escolar, como son los inicios de curso, rondan céntimos arriba/abajo si los comparas con la competencia, pero por compras superiores a ciertas cantidades, suelen dar un regalo, o por ser alumnos de cierto colegio, te ofrecen un 5% de descuento, que algo es algo. Eso sí, ármate de paciencia porque en esas épocas la cantidad de gente es tal, que podrías rememorar la escena del camarote de los hermanos Marx, pero sin el buen humor que se reflejaba en la película. En cuanto al factor humano, lo que para mí realmente da calidad a un comercio, le falta simpatía a los dependientes que, por mucho que la he buscado no la he encontrado en las estanterías. Son meros cajeros de supermercado que se limitan a pasar el producto por el escáner y a cobrarte después. Sinceramente, si tengo dudas sobre el material que necesito, prefiero irme a otra papelería de mi zona que siempre me han aconsejado muy bien, con una gran sonrisa en la cara y con los mismos colores brillantes en los rotuladores. read more



