No conozco a nadie que, viniendo a este complejo, no se haya quedado, en algún momento, tildado, con la mirada perdida y moviendo los labios en gesto de febril cálculo matemático, intentando medir la magnitud de las carretillas de plata que se llevaban los pibes de La Gran 7. Y es que, 12 canchas, ocupadas todos los días, desde temprano en la tarde hasta altas horas de la noche, para conseguir un turno había que esperar a que una accidente de trenes se lleve a un equipo completo con reserva vitalicia. Realmente era una locura y estaba sustentada por pilares tan débiles que finalmente cedieron y colapsó.
El complejo queda en pleno parque Sarmiento, cerca de todo (o al menos equidistante de los extremos de la ciudad) Ahora, con el advenimiento del cesped sintético, en todo terreno abandonado de la ciudad hay una cancha de fútbol, no importa donde vivas, SIEMPRE vas a tener una canchita de fútbol a menos de 1 km a la redonda.
En comparación con las otras (poquísimas en su momento) canchas de la ciudad, éstas estaban relativamente bien cuidadas, regadas y apisonadas a diario, con el trajín lógico de 6 horas de salvajes correteándoles encima, pero dentro de todo, en buen estado. Otra vez el omnipresente cesped sintético se llevó puesta a esta ventaja con sus canchas practicamente sin mantenimiento y con pasto perenne y, para colmo de males, en La Gran 7, paulatinamente dejaron de darle tanta bola al cuidado y, en este momento, son un desastre, llenas de pozos, con piedras de todos los tamaños, las lineas marcadas por un disléxico de la geometría, redes rotas, etc.
En todo caso, para los nostálgicos que extrañan jugar en una cancha de tierra, acá tienen diez de 7 jugadores y dos de 6, el complejo tiene vestuarios masculinos y femeninos (frecuentemente hay equipos de chicas jugando)
Quincho donde te hacen el asado mientras jugás o te podés tomar birra o una gaseosa después del partido, con precios relativamente módicos.
Se estaciona sobre la vereda, fuera del alambrado perimetral del complejo, pero hay cuidador, que no tengo idea de si tiene tarifa, siempre le dejé 2 (dos) pesitos y nunca me hizo mala cara.
Actualmente siempre hay canchas desocupadas, así que no es mayor inconveniente conseguir turno para jugar, así que si no te importa volverte con los ligamentos en la mochila, es una buena opción, a UN PASITO de ciudad universitaria. read more