Ya está bien de tanto pollo frito que crece en forma de bolas de carne sin cabeza, ni ojos ni órganos internos. ¡Si ni siquiera existe cómo va a alimentar! Así que de momento el picapollo dominicano parte con la ventaja de ser tangible y no una leyenda urbana. Aunque para verificar empíricamente su existencia tuve que decidirme y venir a La Marina a probarlo. Y no me decepcionó, la verdad. Aunque el local no lo hayan adornado con demasiados motivos caribeños, no pasa nada, en cuanto pedí supe que había entrado en ese pliegue espaciotemporal que queda al sur del triángulo de las Bermudas y nos dio tiempo a echar un par de cañas mientras nos preparaban el plato. Los cocineros caribeños rápidos deben ser otra leyenda urbana (ojo, digo esto sin acritud porque lo que es cierto es que no me importó en absoluto tener que esperar un poco, que también es verdad que llegué a una hora demasiado temprana para almorzar, a eso de las 14:00). Fuera de bromas, el picapollo estaba bien bueno, además venía acompañado de los tipicos patacones (plátano verde frito) y no traía solo pollo, también llevaba algo de panceta (se nos olvidó pedir la versión light). Muy rico y recomendable para quien quiera saber a qué sabe un buen pollo frito. read more