Mi amiga Helena acababa de cumplir 40 años y aún no había encontrado una pareja estable.
Tenía el deseo irrefrenable de ser madre y el reloj biológico pendulaba sobre su cabeza con su inexorable tic-tac.
Un día tomó una decisión: tener un hijo no era inherente a tener una pareja, podía ocurrir una cosa sin la otra. Así que decidió ser madre.
Para ello acudió a Másvida, una clínica de reproducción asistida.
Cuando Helena planteó su deseo, le propusieron comenzar con la Inseminación Artificial. Esta técnica consiste en inyectar en el interior del útero espermatozoides de calidad.
Primero le hicieron analíticas y después se sometió a un ciclo estimulado. Cuando llegó el momento, con un catéter realizaron la inseminación.
La primera vez no tuvo éxito, así que volvió a realizar el ciclo estimulado y tenía que volver a acudir cuando terminase a una segunda inseminación. Esta vez la acompañé.
La clínica es muy agradable, decorada en relajantes tonos azules.
Tras estar un ratito en la sala de espera pasamos al gabinete y le volvieron a realizar otra inseminación. Fue un momentito y ni le dolió, ni notó nada.
Los doctores Jose Antonio Lara Gallego y Belén López González son los responsables de este centro.
Trabajan con casi todas los seguros médicos y ofrecen la posibilidad de financiar el tratamiento hasta en 48 meses.
Helena volvió a no tener suerte con la inseminación.
Ahora le han aconsejado la Fecundación in Vitro, que será lo próximo a lo que se someta; pero ha decidido descansar un par de meses y luego hacer este nuevo tratamiento.
Seguro que lo consigue. read more