Entre la literaria calle de Huertas y la empinada calle de Atocha se encuentra este garito con nombre, cuando menos, curioso. Descubrí este bar gracias a un amigo originario de León pero con ocho años ya en Madrid (hay qué ver que tengan que venir de fuera a enseñarme sitios molones).
Lo cierto es que no me esperaba un bar así en plena zona de Huertas, normalmente frecuentada por guiris borrachos sedientos de pachanga. Así que fue una grata sorpresa descubrir este remanso de, llamémosle, música alternativa. Desde entonces, siempre que me pilla de paso, voy por allí a alegrar mis oídos, y es que en "Mi madre era una groupie" ponen básicos clásicos que todo el mundo debería conocer: desde el Smell like teen spirirt de Nirvana hasta el bailongo Jump around de House of Pain. Rock, britpop, indie, oldies... Y todo esto repartido en dos salas diferentes, ya que el local cuenta con dos plantas.
Otros puntos a su favor son que no hay que pagar entrada y, por qué no, que para ser un garito, los baños suelen estar presentables, hecho que es de agradecer. Los precios van desde los 3 € por un refresco hasta los 1 0€ por dos copas con flyer, que reparten a la entrada (9 € antes de la medianoche). Eso sí, me pregunto dónde comprarán el zumo de piña: la última vez que estuve allí me pusieron uno que tenía gas, y esto no sería un problema si me gustasen las bebidas con gas, pero no es así... Por suerte, la camarera accedió a cambiármelo por uno de naranja.
En resumen, "Mi madre era una groupie" es un gran sitio al que ir después de las cañitas y antes de ir a darlo todísimo. Sin duda, lo recomiendo. read more