Me gustó mucho este lugar. Simple, sencillito y barato. Caminando por Palermo, sobre Thames, entramos en esta esquinita con mi hermana a merendar y pasamos un lindo momento. Lo lindo es que queda a 2 cuadras del caos de la Plaza Serrano y es re tranquilo. Pedimos un capucchino que resultó muy bien hecho, con un strudel de manzana sabrosísimo. Lo único es que el baño queda en el segundo piso, para el cual hay que subir una escalera caracol muuuuy angostita.
La atención es súmamente cálida y amable. Ofrecen medialunas, sandwiches, alfajores, strudel, algunas porciones de torta, cafetería y algunos tragos. Es más bien para ir sólo o con alguien, pero no para ir con niños ni con grupos, ya que las mesitas son pequeñas y no hay mucho espacio.
Lindo para sentarse afuera un día de sol. read more