¡¡Están locos estos alemanes!! ;)
Sentarse en mesas y bancos interminables, empezar a beber a las 18h bajo una carpa/sauna, sin apenas espacio para moverse, acompañados por los gritos y vítores constantes alentados por una orquesta bávara de canciones impronunciables... y tratar de seguir ese ritmo hasta la 1.30 ¡¡es imposible!! A menos que estés hecho de alguna pasta especial. Yo reconozco que no estoy a la altura.
La comida muy buena, pero la atención, sobre todo de cierto camarero de cuyo nombre me acuerdo pero que no sé si mencionar, ¡lamentable! Qué descoordinación y qué indignante su forma de tratarnos. Tiene que haber de todo, zopencos incluídos.
Lo mejor de todo sin duda, la compañía propia, porque allí, aunque tienen sus propias reglas no escritas, te puedes llegar a sentir como un pingüino en un garaje.
Eso sí, hay que vivirlo para contarlo. read more