Iba buscando unas trompetitas de esas de plástico para un disfraz. Me acompañaba un colega al que tenía ya negro de tanto buscar... porque parece una tontería y que las va a haber en cualquier parte ¡pero no!
A las nueve de la noche ya, cuando todo estaba cerrando, quedaba este minúsculo lugar abierto. Entré y pregunté a la dependienta (dueña de la tienda, supongo) que si las tenía y, a duras penas, me dijo que al fondo. A duras penas porque no controla muy bien el idioma. No sé decir de dónde es, porque la verdad es que parece una señora del barrio si no abre la boca. Eso sí, es muy muy amable y sonríe todo el rato. Y... ¡las tenía! ¡y a un euro! Tenía allí un poco de todo, pero no muy apegotonado... como si se le hubieran gastado ya las cosas... pero yo solo prestaba atención a las codiciadas y dichosas trompetitas que quién me iba a decir que me costaría tanto encontrar... read more