Parafraseando al maestro Lolo R, somos de check-in fácil, especialmente cuando todo viene llamado por las palabras mágicas. "¿Por favor?" No, almas de cántaro: GRA-TIS.
Probablemente no nos habríamos desplazado hasta la zona Xúquer si no fuese porque esa misma mañana un extraño y nuevo aviso nos decía en Facebook que estábamos a un clic de comernos una tapa con su caña por cero euros. Buen negocio para ambas partes, porque al receptor le llega su primera toma de contacto con el negocio de la mejor de las formas que hay y al emisor le sirve de buen cebo para cobrar el resto de pinchos que pedirás una vez estás allí. Bien, Facebook, bienvenido al siglo presente.
Pues con esta buena fe que llegamos y ni trampa ni cartón nos comimos, al contrario. Mecánica franquiciosa repetida hasta la saciedad: escribe en este papel el número de montaditos, tapas y bebidas que quieres, nos lo nombras, y ahora te llamamos; pero uno de los mejores resultados: bien comido y bien bebido, qué más quieres, cuerpo mío. Porque de "montaditos" sólo tiene -parte de- la carta, la calidad y la variedad no tienen nada que ver. Ejemplo: por 1,70 € te arreas una mini hamburguesa de buey waygu que en cualquier sitio de éstos gourmet que salen ahora debajo de las piedras cual Panaria desbocado ni te enseñarían en foto por menos de 5 euros.
Redoble final y especial, que catapultó la cuarta estrella sin remedio, para algo que tristemente en Valencia no es habitual encontrar: QUÉ BIEN tiran las cervezas. ¡Casi nos hizo olvidar que fuera San Miguel! read more