A cualquier lugar que sirva pasta blandurria y pizzas recalentadas lo llaman hoy en día, "pizzería italiana" o "restaurante italiano", así que cuando entras al minúsculo Pomodoro, ya vas con las expectativas por el subsuelo...
El lugar está muyyyy céntrico, a escasos metros de Plaza de España por lo que es frecuente ver atestadas sus cuatro mesas (literalmente son CUATRO) y a ellos desbordados de trabajo currando sin parar...
Cuando entras al establecimiento, lo primero que te llama la atención (si ellos no están gritándose vete a saber el qué en italiano) es que todo está a la vista: la cocina, el obrador... toooooodo... y que es un sitio enano, enanísimo...
La comida es bastante buena: los menús del día son sencillos pero económicos y muy bien elaborados y las pizzas... ¡¡¡mamma mia!!! Eso tiene que ser pecado en todas las religiones. Las masas son buenísimas y las posibles combinaciones, riquísimas... Entre ellas, para mi, la Napolitana es la más mejor del mundo mundial: Tomate, Mozzarella, Anchoas y Alcaparras (alcaparras forever ¡yeah!), pero la de cuatro quesos, la diavola (pica horrores) o el calzone también son escandalosamente buenas...
El único pero que le encuentro es el servicio a domicilio, que es, a mi parecer, excesivamente lento ya que viviendo prácticamente al lado, les cuesta una media de 40 minutos a una hora entregar las pizzas un día ordinario entre semana... Será que esto es el slow food... pero slow, slow... aunque como están tan buenas, se acepta la tardanza de mil amores. read more