Casi tan buena como icónica, esta pastelería - horno se encuentra en un punto estratégico para tenerme "enganchado": en mitad de la Gran Vía y de camino a mi casa.
Como horno, su producto es (muy) aceptable, pero hacen lo que todos: varios tipos de pan, dulces y salados para el picoteo o para darles buena salida. Es curiosa la gran cantidad de empanadillas que tienen, pero lo que jamás he entendido es la inmensa cola de compradores que a veces llega hasta la acerca de la calle (bajando los escalones de acceso). Porque lo vería lógico si se tratara de gente esperando por hacerse con una bolsa de rosquillas (rellenas) de queso; que son mis favoritas.Donde otras panaderías aprovechan la masa restante del pan y esparcen virutitas de queso y lo meten al horno, en Pons las rosquillas están "rellenas" de verdad de queso. Y eso lo convierte en un lugar de peregrinación obligada. read more