Celebrábamos el cumpleaños de mi padre y de mi hermana. En mi familia no son muy dados a los experimentos con la comida, así que aluciné cuando vi que me querían llevar a un árabe. Pregunté un par de veces a mi hermana si estaba segura, porque temía que al final algunos miembros saliesen sin comer de por allí...
Cuando llegamos al restaurante, nos dicen que el aire acondicionado está roto y que si queremos cenar en la terraza. La terraza frontal es tirando a muy fea, y la verdad es que no queríamos quedarnos allí. Así que la camarera, bastante resuelta, nos ofrece que comamos en "la haima que tenemos detrás". Sin embargo, cuando llegamos allí (un sitio bien puesto, con sus sofás y sus shishas), el desconcierto parece reinar entre los empleados, que no parecen entender muy bien qué hacemos intentando cenar ahí, cuando eso es más para copas.
Tras mucho titubeo (y un poco de "¿vamos a otro sitio?", finalmente nos preparan la mesa y nos sentamos. Preguntamos por el menú degustación, pero el tipo en principio estaba un poco perdido (luego se le pasó, y la verdad es que nos recomendó bien). Lo peor fue que la carta de vino es escasa, no estaba muy frío y terminamos pidiendo el vino sin saber lo que costaba, que me parece un tanto inaceptable.
Tienen algunas cosas que deberían mejorar, pero la comida estaba rica (la pastela, de hecho, deliciosa) así que se lo perdono. read more