En la batalla entre helado artesanal versus helado industrial, no todo es tan claro como parece. ¿Acaso las grandes cadenas no son ahora una variación del industrial pero mejor hecho? El tema es que a mitad de camino entre ambas está LA heladería clásica de San Telmo: Sumo.
Sumo tiene dos locales, el original de la Avenida San Juan y el más nuevo (que ya tiene más de una década) de Avenida Independencia, que de a poco se transformó en la nave madre. El secreto de Sumo es conocer su limitación y hacer de ella una ventaja: Sumo es una heladería de "mitad de la tabla de posiciones". Si bien su producto es muy bueno, no puede salir a pelearle a las tradicionales. Pero para el caso tampoco es una de esas industriales baratas donde el helado sale de unos baldes que mejor no analizar de donde salieron. Sabiendo eso, Sumo tiene también un precio intermedio que permite darse el gustito de un helado de primera en cualquier momento, en lugar de tener que chequear con el agente de cuentas del banco.
Otra característica que la separa de la dudosa atención de las heladerías baratas o la mano de obra cansada de las cadenas es que el personal de sumo (probablemente sus dueños/socios o empleados de larga data) son los mismos desde siempre, atienden con una sonrisa, conocen los "favoritos" de cada uno, y hacen largas horas de atención (estas fiestas pasadas estuvieron abiertos noche buena y noche nueva hasta las 12 de la noche).
El local de Independencia se amplió hace un par de años, incorporando cafetería todo el años, de buena calidad y con la atención de siempre. Las mesitas en la calle, si uno se banca el ruido de la avenida, están muy buenas. read more