Escondida (muy escondida) entre varios bloques de pisos se encuentra esta pequeña pizzería. Tan pequeña es que no tiene sitio para sentarse a comer allí. El local también es pequeño, y la mayor parte la ocupa el horno. Entre la puerta y el mostrador, a penas hay espacio para cuatro o cinco personas que esperan mientras preparan su pedido.
Como tantos otros sitios, lo descubrí por casualidad. Quedamos para ver un partido de fútbol por Sevilla Este, y cuando acabó teníamos hambre. Estuvimos rondando los bares de la zona, y estaban todos hasta la bola. Andamos un rato y casi cuando habíamos perdido la esperanza, la vimos. Con los colores de la bandera de Italia en la fachada... y vacía. Entramos sin pensarlo dos veces.
Tras el mostador un hombre joven, con acento extranjero (probablemente italiano, aunque tampoco puedo afirmarlo). Tras él, un muestrario de pizzas con sus respectivos precios. Impresionantes, en torno a cinco euros cada una. Así que el triunfo era total... sólo faltaba probarlas. Y pedí una de chorizo picante y un refresco. Esperamos un rato y nos llevamos nuestro pedido. Comimos sentados en uno de los numerosos portales de la zona. El tamaño es el ideal para que una persona coma y quede satisfecha, y encima están buenísimas.
Así que si andamos cerca y tenemos hambre, es uno de nuestros sitios de referencia. Aunque mejor es tener un sitio donde comer, porque comer en la calle no siempre es una buena idea. Pero eso es otra historia. read more