









3 of 10
From Clara's review
Dec 9, 2019
¡Qué descubrimiento! Me ha encantado este restaurante y coincido con las críticas que leí antes de venir, que no siempre me pasa y lo agradezco. El local está ubicado en una zona intermedia del barrio de Salamanca que es un poco tierra de nadie pero la decoración me gustó. La sala es estrecha y larga: está acondicionada de forma a crear una cierta intimidad, con biombos y estores que separan unas mesas de otras. Madera y luces, que son bastante más suaves de lo que aparecen en las fotos, contribuyen a una serenidad que se agradece. El servicio es de diez, te atienden muy bien, te aconsejan si lo solicitas, amable y suavemente. En la carta variedad aunque nada sorprendente, pero sí mucha materia prima, y de nivel. Hay bastantes opciones del día, algunas, como las navajas o el bogavante, ya se habían acabado cuando fuimos a pedir. Vaya por delante que a mí me gusta mucho la comida japonesa, que tiene la virtud de no sentar nunca mal. Como me gusta, voy a menudo a tomarla. Y aquí se puede pedir niguiri de pez mantequilla como en muchos otros sitios, pero no es lo mismo. No solo es que aquí sea muy fresco: el arroz está perfecto de punto, con un perfume sutil y en su justa cantidad; el wasabi le da un toque picante pero sin enmascarar el sabor del pescado. Buenísimo. Y así con todos los platos. Tomé una ensalada de marisco con una salsa ligera que combinaba a la perfección. Crujiente, fresca, variada y deliciosa. La anguila al carbón muy sabrosa, la vieira delicada, el ikura con huevas de salmón rico y el erizo una explosión de sabor a mar en la boca. Aquí no te ponen una bola de arroz para llenarte, cuidan el detalle, se nota que la comida está hecha con mucho mimo. Tal vez lo que me pareció de menor nivel fue el niguiri de atún picante y eso que la salsa más picante (venía con tres salsas) me gustó. Me da un poco de vergüenza meterme con el sake de la casa, que en mi opinión era dulce sin más, porque cayeron tres jarritas. La dueña tuvo el detalle final de invitarnos a probar otra variedad de la carta que me pareció mucho más interesante. Dejo foto de la cuenta, quitando el sake nos cobraron 40 euros por persona. Teniendo en cuenta lo que comimos no me parece nada caro. A mí me gusta comer y siempre es un buen plan salir a comer o cenar fuera. Pero en sitios como este, disfruto. Si os gusta la cocina japonesa y podéis daros el capricho, no lo dudéis. read more

