Los manteles y yo tenemos muy buenos recuerdos juntos. Ahí fue donde descubrí que todo se puede. Ya sabes, llegas, te dan tus crayones, tu mantel para colorear y en lo que llega la comida tú feliz pinte y pinte y tus papás eufóricos de poder descansar. El caso es que no seguí los contornos que me marcaban y mi papá como buen seguidor de reglas me dijo que estaba mal y que empezara otro. Por otro lado mi ma, muy sonriente me contó que hay muchos estilos de pintura a través de la historia y que sí me quería salir de la línea me saliera.
Otra gran anécdota es que ahí fue donde pedí un Chile en Nogada por primera vez.
También ahí fue donde comimos un domingo mis papás, mi hermana, mi tía y yo y mi tía decidió que sería una magnífica idea que me fuera a vivir a Puebla con ella. Yo tomé la decisión como una semana después en un bar en Coyoacán, como tenía que ser, pero el chiste es que de los manteles salió la idea.
Como podrán ver, Los manteles es un restaurante al que regresas y vuelves a regresar. No sólo por su comida, si no por su ubicación, su estilo y su excelente servicio. read more