Mi única queja al respecto de este lugar es ¿por qué no hay mil lugares más como éste en Puebla?
La Mono estuvo moleste y moleste con que fueramos a darnos la vuelta a este lugar, y después de mucho insistir acepté escépticamente, porque cuando la gente se la pasa hablando de un sitio la verdad es que a mí se me quitan las ganas de ir si nunca antes lo he visitado, no me gusta eso de andar sugestionado o idealizando MUSAS.
Cuando entramos y vi que había una exposición de artistas jóvenes poblanos me emocioné mucho y nos tomamos nuestro tiempo para recorrer todas las obras; pero después de ver los silloncitos en los que nos ibamos a sentar a echar la chela, definitivamente cualquier prejuicio mío se vino abajo.
Nuestra mesera era súper amable y nos contó todo el concepto del lugar, además de invitarnos a pasar a la sala audiovisual para hacer de nuestra velada aún más romántica. Ese día más bien se prolongaron las chelas, pero estoy muy emocionado por volver pronto y entrar ahí. Ahora el intenso insistente seré yo. read more