A veces la solución para los males es tratar de olvidar, pero la verdad es que no he podido hacerlo con este lugar, por más que lo he tratado.
Un día llegué al piso de arriba, más invitado por el sabor de las famosas alitas que por escuchar a la banda del día, pero esta chica punkrocker que por el momento me traía bien musical insistió que este era el mero lugar para ir a "rock&rollear".
Después de escuchar todos esos términos yo no sabía si esperar algo onda The Clash o más bien a Enrique Guzmán, pero ¡oh, sorpresa!, cuando vi subirse al escenario a los 3 melenudos más presumidos y menos virtuosos que he visto en mi vida. Ella fascinada, porque la verdad sospecho que nomás quiso llevarme ahí para poner celoso al vocalista, que con cada alita que ella me ponía en la boca (rarísimo) iba subiéndole de tono a su metal.
Las alitas están bien buenas, pero de preferencia quédate abajo a acompañarlas con una buena chela o cerciórate de que esta banda de desconocido nombre no ande rondando por ahí ese día y sube a loquear y comer delicioso. read more