El David andaba muy animoso por caerle a este bar, pero toda la banda se oponía, porque decían que era bien chaca y estaba en una zona no muy grata para los turistas (que nosotros siempre parecemos ser, bueno ellos, porque yo sí soy).
El chiste es que terminamos aquí, un lugar rarísimo lleno de cincuentones, con muchas vestidas más que a la Hooters, bien aventadas con cada chela que te traían.
Eso sí, cosa que nadie puede atreverse a reprocharle al David es que la los tragos están baratísimos, salvo que traigas otras intenciones. Después de un rato entendí por qué ese día la consigna había sido que las niñas no vinieran, aunque en realiad también había mucha chavaruca y ruca a secas poblando el sitio.
Volvería sólo por el precio de la chela, pero la neta sí me dio un poquito de miedo y desconfianza andar rondando esta zona de la ciudad. read more