Uno de los últimos locales que ha llegado para dar un aire fresco al mundo del tapeo en Sevilla es Sal Gorda. La primera vez que entré a probarlo me pareció un lugar pequeñito pero acogedor. Ilusa yo que no había visto la escalera del final del local que conduce a una planta más con varias mesas. La cocina se sitúa en la tercera planta (es enorme aunque no visible para todo el mundo) y en la cuarta planta un comedor privado con una mesa alargada para unas 10 personas y una pequeña terraza con vistas a las callejuelas de la Alfalfa. Éste último espacio suele ser con reservas y menú concertado.
He pasado ya por aquí tres veces desde esa primera experiencia y la verdad es que ya puedo sacar algunas conclusiones de mi visita. Por un lado, la carta me parece bastante interesante. No se sale de lo que podemos encontrar en otros lugares de tapeo moderno (steak tartar, tataki, minihamburguesa, etc) pero le dan un toque original a todo. Por ejemplo, el steak tartar lleva bolitas de mostaza antigua y la minihamburguesa está hecha con pan de cruasán. También te sorprenderán algunos platos menos habituales y la variedad es adecuada para no aburrirte.
Todavía tienen que mejorar un poco en la variedad de cervezas artesanas (algunas se le acaban o no las tienen frías), pero ya es un paso lo que tienen. También me sorprende la apuesta por vinos andaluces, algo que sólo he visto en la Tasca del Pintor, aunque cada vez se va imponiendo más y más en la ciudad.
La cocina es bastante buena por lo general y es acorde al precio que ofrecen. La única pega es quizá la lentitud en el servicio. Aunque te advierten de lo platos que van a tardar más, si que son por ahora un poco despistados cuando pides alguna bebida. Sin embargo, estoy convencida de que es una carencia que sabrán solventar con el tiempo.
En defintiva, es un local que tiene toda la pinta de convertirse en uno de mis habituales en el centro. read more