Al menos una vez al mes comíamos aquí en mi trabajo anterior. Contábamos con dos horas de comida, que pasábamos de lo más agusto. Ahora que ya no trabajo puedo decir que en cada comida pedíamos al menos tres cervezas per capita; aunque luego estuviéramos preocupados por encontrar chicles o pastillas con los cuales contrarrestar el aliento. Aquí probé las carnes en su jugo, la arrachera, el pozole, y, lo mejor a mi gusto, las hamburguesas. La Brunos Especial es de lo mejor.
Hay fotografías antiguas de la ciudad, de los primeros años del Estadio Jalisco, de la primera plaza de toros, que se encontraba a tiro de piedra del Hospicio Cabañas, de los arcos de Zapopan, y muchas en las que vale la pena reparar antes o después de comer, el caso es no irse sin echarles un vistazo. read more