Un club de barrio Gallego donde uno se siente como en el living de la casa de un abuelo español, porque te atiende Manolo, su dueño y te invita a su mesa a probar comida española exquisita y bien casera.
El lugar es pequeño, la atención personalizada y la comida digna de esperar por lo tanto conviene reservar, ir con paciencia y disfrutar de la charla.
Paraiso de fumadores, el lugar cuenta con un patio y una recepcion donde salir a fumar sin necesidad de ir a la calle.
Probamos el tapeo de mar de entrada, unas gambas al ajillo y la tradicional Paella (1/2 paella, porque 1 entera es para 4 personas) como no la vas a probar en otro lado.
De gordo nomas, probe de postre la Natilla y volvi rodando a casa... pero feliz. Excelente experiencia
Es barato, no cobran servicio de mesa, no aceptan tarjeta, y ole.... read more