Cuando la vi pensé que estaba teniendo como una especie de regresión a algún viaje astral o algo igual de loco, porque veía ese basamento piramidal que tengo tatuada en la mente de tantas veces que he tenido que ir a hacer visitas de campo historiadoras, que sentí que, ahora sí, me había teletransportado o algo.
Después vi una especie de Popocatépetl e Iztaccíhuatl echando romance a las faldas de la construcción y se me hizo raro tanta vividez y una vestimenta tan cholamente antiprehispánica, además de que cada vez estaban más cerca y menos les importaba ser vistos por los no mortales.
Definitivamente es una experiencia que todo paseante por esta ciudad no se debe perder. Espero que te pase algo similar a lo mío o al menos recuerdes tanto malviaje de mi parte. read more