Cuando llegamos me dio la impresión de que estabamos entrando a una convención escolar de uniformados, porque todos los chavos traían su lente de pasta, su camisita a cuadros y la bota regalamentarios. Creo que si no ibas vestido así no te dejaban pasar. Lo peor fue que, en medio de mi peda, de pronto me pregunté por qué me habrían dejado entrar así de fácil, y me di cuenta de que ¡estaba vestido exactamente igual!
Pasado el susto, ya con la resignación y la malacopa far away, disfruté mucho moverme al ritmo del electropop francés, que esa noche andaba a todo. Nadie te veo si traes los tenis sucios o la bota rota (más bien creo que te verían feo si fuera al revés). Es un sitio hipsterón, pero que hasta a las fresas como Mel, les gusta desde hace rato, porque fue ella quien me arrastró hasta acá. Yo también la pasé bien chido, aunque salí sin medio peso. Sí está carito esto de venir a hacerse el alternativo. read more